Soy Mónica Taher, Emprendedora – Y Esta Es Mi Historia

En el 2011, mi pareja de 13 años sufrió una crisis existencial, recogió sus cosas súbitamente y se fue, dejándonos a nuestra hija y a mi. Durante la terrible depresión que experimenté, contemplé la realidad que estaba por vivir: se fue negándose a seguir pagando la propiedad que las dos habíamos adquirido a pesar que su nombre aún estaba en el contrato de contraventa. En ese instante, supe que tenía que crear un plan – y rápido – para prevenir la pérdida de la propiedad. Imagínate. Antes, las dos contribuíamos para pagar la casa. Ahora, mi salario tenía que alcanzar para no sólo solventar la hipoteca sino, correr con los otros gastos de la casa como la electricidad, el agua y demás. A pesar del tremendo dolor que su infidelidad y nuestra separación me causó, me percaté que el impacto más grande sería económico.

 

Comencé a evaluar mis finanzas, mis activos, cuentas de jubilación, mi deuda y lo más importante, el negocio que estaba por lanzar. Con mis ahorros de más de una década, logré pagarle a mi ex-pareja y en efectivo, la cantidad que invirtió cuando compramos la casa para lograr que su nombre fuese eliminado del contrato. Hice esto lo más rápido posible porque al tener su nombre en el contrato, aún le daba derechos sobre la propiedad.

 

Empecé a leer todo acerca de finanzas personales y estrategias sobre emprendimiento. Al principio, los temas se me hacían difíciles y me costaba un poco entenderlos. Sin embargo, entre más leía, más tenía sentido toda la información y el nuevo conocimiento que estaba adquiriendo. Por ejemplo, aprendí sobre los balances porcentuales que se deben de mantener para sostener un buen perfil crediticio. Aprendí también de como lanzar una startup, es decir, una compañía de tecnología. Durante este proceso, para mi, fue clave el comprender exactamente como iba a utilizar mis estrategias de ahorro (por ejemplo, como pagar la universidad de mi hija) y como iba a echar a andar mi negocio. Estos dos conceptos, aunque opuestos, se convirtieron en una obsesión.

 

Mis padres, ambos académicos (mi madre fue una bióloga importante en mi país y mi papá se especializó en sociología), me enseñaron que la educación conlleva a la capacidad de prosperar económicamente. Por ende, mi plan consistió en regresar a la universidad y graduarme con una maestría en UCLA pero sin solicitar un préstamo estudiantil. Al contrario, encontré becas y programas de investigación a cambio del pago de mis matrículas. Me gradué sin tener que pagar un peso y terminé mi título mientras trabajaba a tiempo completo.

 

Con el resto de mi ahorros, invertí en una compañía que me hizo socia. Lo más interesante es que durante el proceso, también aprendí sobre el alfabetismo financiero: Presupuestar para incrementar mis activos y manejar mis finanzas personales efectivamente al punto de levantar mi reputación crediticia de los 600s a los 800s puntos. En ese momento me di cuenta de lo que había logrado: la posibilidad de maximizar mi estabilidad económica para mi hija y para mi. Ahora me encuentro en proceso de lanzar mi segunda startup.

 

Me llevó 2 años y medio el poder recuperarme de caos financiero en el que me metió mi ex-pareja. Sus acciones estuvieron a punto de aniquilarme económicamente. Sin embargo, sólo me ayudaron a despertar. Aprendí que mi relación había fracasado, pero me levanté con más valentía y auto estima. Nuestra separación fue un despertar monetario. De hecho, éste fracaso no me destruyó, sólo me hizo más tenaz.

 

Esta experiencia ha sido sin duda la más dura que he experimentado en mi vida. Los niveles de estrés y los ataques de ansiedad, las noches perennes sin poder dormir, la drástica pérdida de peso debido a la horrible depresión en la cual me encontraba al no saber si tendría dinero al siguiente día para darle de comer a mi hija, me destrozaron mi espíritu. Sin embargo, esta prueba me convirtió en la mujer que soy ahora – y por esa razón, siempre estaré profundamente agradecida.

 

A pesar que no tengo ningún resentimiento contra mi ex-pareja y le deseo todo lo mejor, esta experiencia dolorosa me ayudó a comprender que cada decisión que tu pareja hace, te impacta directamente. Sin embargo, lo que marca la diferencia es como nosotros reaccionamos a estas decisiones. No estoy contando esta anécdota desde una perspectiva de víctima. Al contrario, mi historia es sobre la perseverancia y el valor.

 

Nosotras las mujeres nos beneficiamos cuando controlamos nuestras finanzas personales y aún más, cuando nos convertimos en emprendedoras.

 

He compartido mi historia personal con la esperanza de ayudar a alguna mujer que esté pasando por una situación similar y con la expectativa que nos convirtamos en emprendedoras de tecnología. Es aquí donde está el futuro. Es aquí donde está la posibilidad de crecer económicamente. No importa si vendes artículos por Internet desde tu casa o estás en proceso de lanzar tu propia startup, el convertirse en dueña de un negocio en el mejor camino que puedes tomar y uno que te llevará por la vía de la libertad económica.

Para leer mensajes inspiracionales y enfocados en la mujer emprendedora, sígueme en Instagram y en Twitter. Puedes encontrarme en Facebook como Mónica Taher – Tech Entrepreneur.

 

Crédito: Mónica Taher posa con arte comprado en Wallspace LA.

 

monica

 

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One comment

  1. Excelente reflencion, que bella Mónica sigue para adelante así es que tenemos que ser todas.

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